Taxi. Por Ditza Flores Castillo
- cometadeideaspodca
- 11 oct 2021
- 2 Min. de lectura

No éramos una canción que se escuchara en la radio cada día, pero cuando por fin se escuchaba, subíamos el volumen al máximo para no dejar ir el momento.
Cuando venía la lluvia nos pensábamos en la distancia y nos invadía el remordimiento por no haber dicho nada.
Tomábamos largas caminatas con los pequeños copos de la nieve de enero sobre nosotros, y en nuestras mentes, tomábamos la mano del otro porque eso es lo que se hace en las películas románticas.
Era un misterio saber si nos volveríamos a ver, porque un día estás en este mundo y al siguiente no, pero en nuestra imaginación ya habíamos creado toda una vida juntos.
Si tan solo hubiéramos hablado, hoy no estaríamos evitando contar todas las veces que no bailamos, todas los desayunos que no probamos, todas las cosas que no hicimos por cobardes. Y tal vez todos estos besos no estarían esperando tu regreso.
No éramos fuego, más bien éramos ventiscas intermitentes abriéndose paso entre gigantes edificios que no hacían nada más que cortarnos la fuerza al andar. Vientos que venían de diferentes polos, y que estaban destinados a nunca encontrarse.
Pasábamos largas horas en ese café, esperando ver otra vez esa conocida silueta, pero la verdad es que solo malgastábamos los segundos, y mientras el mundo daba mil vueltas, nosotros permanecíamos congelados en la eterna soledad de un mañana soñado que sabíamos no podía hacerse realidad.
No eramos compatibles con la gravedad. Era como si una fuerza extraña, ajena a nuestro alcance, nos controlara para jamás coincidir. Y no servía de nada mirar atrás, porque ya no estabas.
Tampoco fuimos calma, risa, pasión ni descontento. Solo fuimos.
Fuimos un breve momento un sábado por la tarde. Fuimos una sonrisa quebrada y un silencio que se prolongará por lo mucho que nos dure la memoria. Fuimos un click que se desvaneció con el semáforo y la rutina, una inyección de imaginación para el corazón y un largo latido que nos dejó con ganas de más.
Me destruye un poco pensar que tan solo serás un recuerdo, un eco en una tormenta que pierde fuerza mientras pasan los días. Y yo, un ser solitario en un taxi inventándome tu nombre.




Comentarios